Misiones: El atropellamiento pone en riesgo a la fauna silvestre

El atropellamiento es una amenaza crítica en las rutas de Misiones. Respetar los límites de velocidad es vital para proteger la vida en las áreas clave.
© Emilio White

Cada vez tenemos más y mejores rutas que nos permiten desplazarnos hacia lugares antes impensados, pero la creación y ampliación de rutas y caminos, sumadas a la imprudencia de los conductores, se han convertido en una amenaza para la biodiversidad y en un motivo de gran preocupación para la conservación.

El atropellamiento de fauna silvestre es una de las amenazas para la conservación de muchas especies en Argentina y también un riesgo para la seguridad vial.

Según la Red Argentina de Monitoreo de Fauna Atropellada, entre julio de 2019 y agosto de 2023 murieron 6.298 animales en las rutas argentinas. Estos datos se obtienen gracias al aporte de la ciencia ciudadana, que se ha convertido en una importante herramienta para el monitoreo de la mortalidad de la fauna silvestre en rutas y caminos.

En la provincia de Misiones, la Fundación Vida Silvestre Argentina estima que mueren atropellados más de 5 mil animales al año. El atropellamiento de toda clase de fauna en las rutas de la provincia está ampliamente documentado, especialmente en las áreas protegidas del norte de Misiones. En algunos casos, las víctimas son especies amenazadas a nivel global o regional, a veces hembras preñadas, lo que puede poner en riesgo poblaciones con pocos individuos.

El impacto de las rutas en la fauna nativa es cada vez más visible. Las soluciones que se plantean para reducirlo son la creación de pasafaunas y ecoductos, cercados especiales, reductores de velocidad, radares y cartelería.

Otro impacto creciente será el causado por el atropellamiento de animales en la Ruta Nacional 12, frente al Parque Federal Campo San Juan, que se transformó en una autovía con una divisoria de carriles infranqueable. Si bien se construyeron dos pasafaunas subviales y se ampliaron puentes sobre los arroyos, se espera un gran impacto en el resto de los sectores.

Con una biodiversidad cada vez más amenazada, debemos respetar los límites de velocidad establecidos, porque no podemos permitirnos una baja más.